domingo, 16 de junio de 2013

Sobre Juicios y Afirmaciones

Fuente:2011, 05). Coaching- Juicios y Afirmaciones. BuenasTareas.com. Recuperado 05, 2011, de http://www.buenastareas.com/ensayos/Coaching-Juicios-y-Afirmaciones/2276521.html
Autor : grimale
Publica:Rolo

Sobre los juicios. 

Me resulta fascinante el hecho de que diferentes personas estemos mirando o percibiendo algo en el mismo contexto y al mismo tiempo y sin embargo observamos y por lo tanto interpretamos de una manera diferente. 
En este interpretar emitimos juicios que implican un acto lingüístico en el que tomamos posición sobre lo observado. 
A diferencia de las afirmaciones que corresponden a un acto lingüístico descriptivo de la realidad que podemos observar, basado en hechos; los juicios interpretan esa realidad enuncian el punto de vista de quien observa. 
Es importante la distinción de estos actos pues generalmente al expresarnos caemos en la situación de tomar nuestros juicios como afirmaciones, siendo que éstos últimos son valoraciones conformadas por nuestras propias distinciones y tienen la característica sobresaliente de poder ser discrepables. 
Decir que algo es lindo, interesante, importante pareciera ser desde mi visión una afirmación, sin embargo cuando logro distinguir en ellas opiniones, la observación del mundo respecto de lo que opino cambia, porque esa opinión remite a mi tipo de observador que es diferente del observador en tanto otro. 
Maturana en su libro La objetividad, plantea que los seres humanos operan como observadores haciendo distinciones del lenguaje, por supuesto teniendo en cuenta que todo lo que los seres humanos hacemos, lo hacemos en conversaciones, atravesados por el lenguaje. 
Respecto de esto en este mismo libro Maturana inicia su primer capítulo diciendo: “Nosotros, los seres humanos operamos como observadores, esto es haciendo distinciones en el lenguaje”. 
Una distinción implica sacar algo del trasfondo. 
Si partimos de esta concepción de observador y además siguiendo a este autor reconocemos que como observadores escuchamos aplicando algún criterio particular de aceptación de lo que oímos tanto para aceptarlo como para rechazarlo, entonces este concepto de juicios cobra importancia. 
Pues de acuerdo a nuestras distinciones es importante reconocer que nunca podemos decir como las cosas son, solo podemos dar cuenta de nuestras interpretaciones, y esto nos coloca en una posición de abandono a toda pretensión de acceso a la verdad. 
Es interesante la diferencia que Maturana plantea respecto de dos diferentes tipos de caminos explicativos que puede tener un observador, 
Uno que se basa en la objetividad sin paréntesis, de modo que el sujeto ve la realidad como algo que ES y por lo tanto podría dar cuenta de ella. 
Y otro tipo de observador con paréntesis es aquel en donde la realidad es una proposición explicativa con varios dominios posibles y diferentes de la realidad. 
En el primer caso el centro está en lo observado, mientras que en el segundo el centro se desplaza al observador, de manera que el conocimiento de algo revela tanto lo observado como sobre quien lo observa. 
Rafael Echeverría dice: “…dime lo que observas y te diré quien eres…”, de esta forma el observador es participante constitutivo de lo que observa. 
Diferentes dominios constituyen al Observador: 
El cuerpo: sólo podemos observar y hacer lo que nuestra biología nos permite. 
Las emociones: son predisposiciones para observar y actuar de diferente manera. 
El lenguaje: observamos a través de nuestras distinciones, tomamos posición sobre lo observado a través de nuestros juicios, afirmaciones o declaraciones. Construimos sentido sobre lo observado en tanto que interpretamos y narramos. 
Desde esta perspectiva ontológica del ser, éste último dominio del lenguaje permite: 
• Describir cómo vemos las cosas. 
• Generar acciones y realidades. 
• Abrir o cerrar posibilidades (juicios) 
• Modelar nuestro futuro. 
• Modelar nuestra identidad. 
• Generar ser. 
Es muy importante tener en cuenta que hablar no es un acto inocente y que al hacerlo conversamos y tomamos un compromiso social. 
Conversar implica algunas acciones tales como: hablar, escuchar e intercambiar nuestra emocionalidad. El arte de conversar requiere ciertas competencias, una de ellas es hablar con poder, que se relaciona con la capacidad de advertir que la palabra tiene un poder transformador pues hablar es accionar. 
Se pueden distinguir seis acciones universales en el lenguaje denominados Actos Lingüísticos: 

1. Afirmaciones. 
2. Juicios. 
3. Declaraciones. 
4. Pedidos. 
5. Ofrecimientos 
6. Compromisos. 

Cada una de estas acciones tiene su rol específico, dominarlas es hablar con poder. Si realizo una afirmación me comprometo con la veracidad de lo que afirmo, porque se supone que hago la descripción de un hecho, observable consensuado que será verdadero o no. 
En cambio un juicio me comprometo con la validez o invalidez de ese acto, pues surge de una valoración, una interpretación de la perspectiva personal y esto estará vinculado al Modelo Mental de cada observador. 
La importancia de no utilizar los juicios como si fuesen afirmaciones, es uno de los problemas principales en los malos entendidos que generan confrontaciones personales y laborales. 
Expresar interpretaciones como si fuesen verdades indiscutibles, obstruye la posibilidad de interactuar o conversar con respeto y eficazmente. 
La forma eficaz de compartir los puntos de vista son manifestando las opiniones en primera persona y no como imposición de una supuesta “verdad” nuestra. 
Al respecto Nietzsche decía, “Toda convicción es como una cárcel” 
Los juicios hacen de brújula hacia el futuro, pues al hacerlos nos apoyamos en el pasado para estimar lo que nos podría esperar en el futuro. Es importante destacar que son discrepables, pues distintos observadores hacen juicios distintos de un mismo evento. 
Esto desde la perspectiva de los modelos mentales implica que cada persona vive en un propio y único modelo. 
Este modelo estará conformado por un conjunto de opiniones, teorías personales, valores paradigmas, distinciones, creencias, que utilizamos para percibir, analizar e interpretar todo tipo de circunstancias o fenómenos. 
Recordemos que en este posicionamiento el percibir es el resultado del estímulo sumado a la interpretación. 
Según Peter Senge, cuando habla de Modelos Mentales afirma que vivimos en mundos interpretativos, nos hallamos en un mundo real pero actuamos en él a través de mapas, pues en tanto constitución de la realidad. Claramente Alfred Korzibsky utilizó una metáfora “el mapa no es el territorio”. 
Por lo tanto ante un mismo estimulo hay diferentes estructuras (con sus diferentes condicionantes) que generarán interpretaciones diferentes y por lo tanto diversas conductas. 
Los condicionantes en la construcción de los Modelos Mentales son tres: 
1. Condicionantes Neurológicos: poseemos sistemas representacionales propios de nuestra especie. 
2. Condicionantes Socio- culturales: conformado por el idioma, prácticas sociales, cultura compartida. etc. 
3. Condicionantes personales: La historia singular sustentada en experiencias, valores, creencias universo de distinciones. 

Los modelos mentales podríamos decir que son la representación personal del mundo, la idea de la realidad es diferente de la realidad externa, solo tengo una representación del mundo exterior, es solo una parte. 
Estos modelos determinan la forma en que seleccionamos, vinculamos e interpretamos los datos de la realidad. Funcionan como modeladores de lo que percibimos y por lo tanto de cómo pensamos, sentimos y actuamos. 
Serian ideas generales que dan forma a nuestros pensamientos asignando significado y sentido a nuestra experiencia del vivir. 
Según plantea el autor Anzorena Oscar en su libro Maestría Personal: “Solo accedemos a la realidad exterior a través de la representación que realizamos de ella. El medio que utilizamos para “mapear” la realidad para asignarle sentido, son nuestros modelos mentales”. 
Creo que eses significado Mapear es especialmente adecuado, pues como un cartógrafo vamos elaborando relevamientos y vamos dando sentido constantemente, pero lo hacemos seleccionando algunos datos y otros no, esto no solo condiciona lo que vemos sino que además repercute en cómo vinculamos e interpretamos. 
Esas interpretaciones que guían nuestro accionar denominados Juicios revelan más del observador que de lo observado. 
“…los juicios siempre hablan de quienes los emiten...” R. Echeverría. 
Nietzsche decía: “toda idea es siempre dicha por alguien que al emitirla revela quien es”. 
Por consiguiente podemos decir que los juicios tienen una doble cara, hablan del observado y también del observador. 
Estos juicios pueden ser validos o inválidos, de acuerdo a la Autoridad conferida a quien los hace. 
Fundados o infundados, de acuerdo a la existencia de acciones ejecutadas en el pasado capaces de respaldar dichos juicios, por lo cual al emitirlos somos responsables de fundamentarlos. 
También los Juicios tienen la particularidad de facilitar o limitar, de manera que pueden expandir o restringir nuestra capacidad de acción y ampliar o reducir nuestro umbral de posibilidades. 
Hay tres aspectos a tener en cuenta en relación a los >juicios emitidos: 
1. Son propiedad de quien los emite. 
2. Evitar la generalización y circunscribir los juicios al área especifica que se evalúa. 
3. Es necesario explicitar los criterios de evaluación o estándares. 

Otro aspecto importante es que los Juicios representan el núcleo de la identidad de las personas, y si estos se fundan en acciones del pasado, podemos inferir que si la acción genera ser, en la medida que modificamos nuestras acciones podemos modificar la identidad. 
Teniendo en cuenta por lo tanto que los juicios forman parte de la identidad de las personas. Hay que tener presente como compromiso social que al emitir juicios acerca de otras personas, contribuimos a formar su identidad. Y no solo en las personas es factible influir, sino de cualquier institución o inclusive sitio geográfico (Ciudad, País). 
Por tal motivo los juicios, por su poder, tienen un impacto directo en la vida de las personas y en su forma de ser. 
Por lo tanto surge con más fuerza la cuestión del compromiso social, pues al emitir juicios acerca de algo o alguien impactamos en su imagen pública. 
La imagen pública es el conjunto de atributos características positivas y negativas que se le adjudican a cualquier individuo u organización social. 
Esta imagen pública basada en los juicios que los demás tienen de nosotros, son condicionantes de la capacidad de acción y la efectividad en el desempeño. 
Recordando el supuesto que la acción genera ser, tenemos la capacidad mediante acciones de modificar esa imagen pública. 
Por otro lado la identidad privada se conforma por el conjunto de juicios que cada individuo posee de sus propios atributos, valores y características. 
La vinculación que existe entre Nuestra Imagen Publica y la Identidad privada puede arrojar diversas posiciones según sea la combinación (++) (+ -) (-+) o (--): 
• De efectividad y satisfacción. 
• Posibilidad de acción y transformación. 
• Baja autoestima. 
• Desarrollo personal, para lograr accionar. 
Los Juicios poseen tres dimensiones a tener en cuenta: 
1. Condición de inautenticidad: sería vivir de los juicios ajenos, con el riesgo que esto implica. 
2. Tratar los juicios como afirmaciones: esta incapacidad de distinguirlos produce cierre en la posibilidad de aprendizaje, como así también rigidez e intolerancia. 
3. Incapacidad de distinguir entre juicios fundados e infundados: esto puede generar frustración, dificultad para diseñar el futuro, comparaciones sin fundamento y sentimiento de injusticia y resentimiento.

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